sábado, 2 de agosto de 2008

Mérida-Caceres

Yo creía que los que no me iban a dejar de dormir eran los mosquitos, pero al final resultó ser un peregrino o más bien un león.

A las 6.15 nos levantamos como casi de costumbre y después de arreglarlo todo salimos a las 7. Seguimos las flechas hasta un bar que estaba al lado del acueducto y paramos a tomar café y unas magdalenas.

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En el bar nos comentaron que en la carretera de Cáceres habia una gasolinera con agua a presión pero que después debíamos de retroceder todo lo andado para regresar al camino. Y eso hicimos. Subimos hasta las afueras de Mérida y allí desmontamos las alforjas, las limpiamos y engrasamos. Después como nos comentaron en el bar volvimos a bajar a Mérida para seguir las flechas. Cuando llegamos a Mérida después de bajar fuerte, empezamos a subir de nuevo hacia el Embalse de Proserpina, pero si en la gasolinera hubieramos girado hacia la derecha, nos habríamos ahorrado de hacer el cateto mayor y la hipotenusa.

Hasta el embalse es todo carretera de fuerte subida para luego dejarnos caer a gran velocidad. Es precioso y los alrededores también.

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Seguimos hacia Carrascalejo por la misma carretera y estábamos rodeados de encinas. Más adelante giramos para coger un carril precioso de arena blanca con trialeras muy suaves que eran un placer subir.

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Pasaron los km. y llegamos a Carrascalejo que es un pequeño pueblo de no más de 7 u 8 calles.

Seguimos hacia Aljucén para desayunar por el mismo tipo de terreno. La distancia era muy corta y al instante llegamos. Pero no tenían pan ninguno de los dos bares del pueblo. Lo mejor su iglesia que es preciosa.

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A la salida del pueblo nos encontramos a dos bicigrinos de Manresa que empezaron hoy en Mérida y durmieron en el albergue. Nos comentaron que tampoco pudieron desayunar. Salimos del pueblo por la carretera hasta pasar el rio Aljucén para girar a la derecha y coger otra trialera suave de terreno arenoso brillante que iba buscando en busca de la Cruz del Niño Muerto. Aquí nos encontramos de nuevo a Coco que iba un poco cansado. Fueron unos km. muy agradables hasta pasar una cancela que cambiaba el terreno por piedra suelta y arena arcillosa. Habia momentos en los que no se podía pedalear. Y por fin llegamos a la Cruz.

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Todavía faltaba subida y pendiente pero calma y fuerzas mermadas llegamos. Nos dejamos caer hacia Alcuescar donde no se pasa por el pueblo pero nosotros nos desviamos para comprar algo de tentempié.

Después proseguimos la marcha por un carril espantoso hasta llegar a Casas de Don Antonio. El camino vuelve a dejar de lado al pueblo.

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Unos km. hacia adelante vimos un miliario y después un puente romano. El calor desde Aljucén era pesado, pero a estas horas era sofocante. Al llegar a Aldea del Cano paramos en un bar, después de ver a Sonsoles sentada en un banco descansando un poco. Nos comimos unos bocatas calientes y después de remolonear un poco proseguimos la marcha. Al salir del pueblo hay una fuente donde mojé el maillot y me refrescó durante unos minutos. El terreno era polvoriento, casi desértico, pedregoso, con viento que levantaba nubes de polvo. Esto parece el Sáhara. La calor es insoportable.

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El siguiente pueblo era Valdesalor, pero para llegar a él por ese terreno tuvimos que pasar por la pista central de un aeródromo polvoriento. A estas alturas de la etapa, el agua hirviendo del bidón era como agua de una tetera recién salida del fuego, pero era agradable poder tener algo de líquido en la garganta. Se disfrutaba casi igual.

Para llegar al pueblo hay que pasar un puente romano. Ya en él nos tomamos unas cocacolas y continuamos hacia Cáceres. Allí conocimos a un ciclista de Vigo que iba con su padre en coche de apoyo.

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Nada más salir resulta que pincho y el aire salia a borbotones. Cambiamos el pinchazo de nuevo en el taller de Renault minuto. Y aún faltaba el Puerto de las Camellas. Cuando antes de empezar la ruta no me imaginaba de donde venia el nombre del puerto, ahora que he pasado el desierto ya lo tengo claro. Justo al inicio pasamos por debajo y calculamos el agua que nos sobraba y nos duchamos con ella. Era como la ducha de casa de los caliente que estaba.

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Y comenzamos el puerto. Antes me gustaría hacer un inciso. Creo que el camino es lo suficientemente duro como para encima machacar mas todavía. resulta que a veces dos caminos casi paralelos que se unen al final y el peor con diferencia siempre es el más fiel al camino. Y ahora, subimos tramos empujando las bicis y otros muy despacio hasta llegar arriba. Suave bajada larga pedregosa hasta llegar a los pies de Cáceres. Aquí intentamos localizar el albergue y nos perdimos. Conseguimos contactar con una pensión en el centro de la ciudad a 12 euros y para ya fuimos, cuando de repente vemos el albergue y preguntamos. Nos pedían 17,5 euros y las bicis en la sala de las calderas. Me parece un precio abusivo para alguien que ande o pedalee. Así que seguimos hacia la Plaza Mayor y llegamos. Nos duchamos y limpiamos las ropas. a esas horas marcaba un termómetro de la calle 47º.

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Por la noche dimos un paseo por sus calles medievales y cenamos en un bar que me recordó a mi mujer por que ponían Buika. Un heladito y para la cama.

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Datos de la etapa:

Distancia: 77.11 km

Distancia con pérdidas: 84.03 km

Ascensión acumulada: 724 mts

Descenso acumulado: 451 mts

Pendiente max.: 9.91%

Duración: 12:08:59

Tiempo en mov.: 5:43:22